Hay plazas que se definen por los edificios que la rodean, por su trazado, sus monumenntos o su historia. La plaza Once se define por su gente.
Me llamó la atención la cantidad de gente sola, que se detiene a descansar un rato durante una tarde soleada de domingo.
Esta imagen muestra a una mujer, probablemente boliviana, o peruana, o tal vez procedente de nuestra norteña provincia de Jujuy. Sentadita, sola con sus pensamientos, Mientras la dibujaba, volvió la mirada hacia mi, como presintiendo mi intención. Desarraigo y soledad leí en su rostro.
El pastor evangelista, micrófono, parlante y biblia en mano, emite su mensaje de salvación eterna, tan solitario como los potenciales feligreses, a quienes está dirigido.
Vagabundos con sus bolsas a cuestas, jóvenes con mochila, gente de paso que se detiene, como sin rumbo.
(Técnica: Aguadas de acuarela y fibras, en block de dibujo A5)
